MIDDLE EAST EARTHQUAKES

Middle-EastTwo different events shook up the region this week: the agreement between Israel and the UAE to establish full diplomatic relations in the immediate future, and the series of explosions in the Lebanese harbor that caused the death of more than 170 people, thousands wounded and an even greater number homeless. The events could not be more graphic of two opposite views with regard to a shared conundrum: how to deal with the existence on a non-Muslim nation in a corner of the world considered suitable only for the followers of Allah.

When I arrive in the synagogue several minutes before the morning prayers, I usually reread a letter of Nachmanides, the Middle Ages sage of Gerona, Spain. He warns his readers not to fall prey to anger because it leads to hate, blinds your mind and prevents rational thinking. Anger makes you lose freedom, and leads to becoming a slave to irrational emotions.

The Jewish people, after the establishment of the independent State of Israel must have faced a dilemma. Will it take revenge for the Holocaust and bomb Auschwitz and Sachsenhausen, or maybe Berlin itself, the capital of Germany? I don’t know personally of anybody who held such an opinion, but I can imagine it may have crossed some minds. Yet, no such thing was ever undertaken. What would be gained by destruction? What was necessary was education to make sure the world recognizes what happened and assumes a share of responsibility. As if by prophecy, Dwight Eisenhower made sure that pictorial evidence be taken, lest in the future it be denied, as it, nevertheless, is happening.

The Jewish people made sure to create an armed force “Tzahal”, in Hebrew, that should be ready and able to defend the new State and prevent a repetition of the wholesale, maliciously and meticulously planned assassination of a nation such as was perpetrated by the Nazis. The late Jonathan Netanyahu died in the Entebbe expedition sent to Uganda to save Jews who had been singled out only because they were Jews. Israel rose through the hard labor of hundreds of thousands of pioneers who converted sand and abandonment into flourishing villages and cities. Hate was not their compass, anticipation and future moved them, symbolized by their anthem Hatikvah, hope.

The Hezbollah of Hassan Nasrallah is not motivated by faith in the morrow. It is unfortunate that, as they repeatedly state, hate of Israel inspires them. This fact was graphically and tragically expressed by the explosion of different stuff and chemicals that were supposed to be used in destruction.

Kudos to the Crown Prince of Abu Dhabi who chose a different path. I applaud him for taking the high road of progress, with an eye to a future of cooperation with the State of Israel that has emerged as a world leader in the latest technologies. Both nations will surely benefit, but above all, so will their individual citizens that will learn to appreciate and respect, even their differences.

My admiration for Benjamin Netanyahu who had to choose between the policy of integrating parts of Judea and Samaria into the State of Israel and obtain the political favor of a sector of the Israeli population, and on the other hand, opt for the establishment of diplomatic relations with the UAE. His vision of History led him to choose diplomatic relations and, simultaneously, assured him a seat among in the exclusive row of the builders of the young state along with Ben Gurion and Begin, Golda Meir and Chaim Weitzman.

*Ambassador of Venezuela in Israel

TERREMOTOS EN ORIENTE MEDIO

Middle-EastDos hechos diferentes sacudieron la región esta semana: el acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos para establecer relaciones diplomáticas plenas en el futuro inmediato, y la serie de explosiones en el puerto de Beirut que causaron la muerte de más de 170 personas, miles de heridos y un número aún mayor de personas sin hogar. Los eventos no podrían ser más gráficos de dos puntos de vista opuestos con respecto a un acertijo compartido: cómo lidiar con la existencia de una nación no musulmana en un rincón del mundo considerado adecuado solo para los seguidores de Alá.

Cuando llego a la sinagoga varios minutos antes de las oraciones de la mañana, suelo releer una carta de Najmánides, el sabio medieval de Gerona, España. Advierte a sus lectores que no caigan presa de la rabia porque conduce al odio, ciega su mente e impide el pensamiento racional. La cólera te hace perder la libertad y te lleva a convertirte en un esclavo de emociones irracionales.

El pueblo judío, después del establecimiento del Estado independiente de Israel, debe haber enfrentado un dilema. ¿Se vengará del Holocausto y bombardeará Auschwitz y Sachsenhausen, o tal vez el mismo Berlín, la capital de Alemania? No conozco personalmente a nadie que tenga esa opinión, pero me imagino que puede haber pasado por algunas mentes. Sin embargo, nunca se emprendió tal cosa. ¿Qué se ganaría con la destrucción? Lo que se necesitaba era educación para asegurar que el mundo reconociera lo sucedido y asumiera una parte de responsabilidad. Como acto profecía, el general Dwight Eisenhower aseguró de que se tomaran pruebas pictóricas, para que en el futuro no fuera negado el horror que veía con sus propios ojos, como, sin embargo, está sucediendo.

El pueblo judío se aseguró de crear una fuerza armada “Tzahal”, en hebreo, que debería estar lista y ser capaz de defender al nuevo Estado y evitar que se repitiera el asesinato masivo, maliciosa y meticulosamente planeado de una nación como el perpetrado por los Nazis. El difunto Jonathan Netanyahu murió en la expedición de Entebbe enviada a Uganda para salvar a judíos que habían sido señalados solo por ser judíos. Israel se levantó gracias al arduo trabajo de cientos de miles de pioneros que convirtieron la arena y el abandono, en pueblos y ciudades florecientes. El odio no era su brújula, la anticipación y el futuro los movieron, simbolizados por su himno Hatikvah: la esperanza.

El Hezbolá de Hassan Nasrallah no está motivado por fe en el mañana. Es lamentable que, como afirman repetidamente, el odio a Israel es lo que los inspira. Este hecho fue expresado de manera gráfica y trágica por la explosión de diferentes materiales y productos químicos que se suponía que se usarían para destrucción.

Felicitaciones al Príncipe Heredero de Abu Dhabi que eligió un camino diferente. Lo aplaudo por tomar el alto camino del progreso, con miras a un futuro de cooperación con el Estado de Israel que se ha convertido en un líder mundial en las últimas tecnologías. Seguramente ambas naciones se beneficiarán, sobre todo, también lo harán sus ciudadanos individuales que aprenderán a apreciar y respetar, incluso sus diferencias.

Mi admiración por Benjamin Netanyahu que tuvo que elegir entre la política de integrar partes de Judea y Samaria con el Estado de Israel y obtener el favor político de un sector de la población israelí, y por otro lado, optar por el establecimiento de relaciones diplomáticas con los EAU. Su visión de la Historia lo llevó a optar por las relaciones diplomáticas y, simultáneamente, le aseguró un asiento en la exclusiva fila de los constructores del joven estado junto a Ben Gurion y Menachem Begin, Golda Meir y Chaim Weitzman.

* Embajador de Venezuela en Israel

Los peldaños de la justicia

SHOFTIM - Deuteronomio XVI,18 - XXI,9

La Torá ordena el establecimiento de un sistema de administración de justicia para todas las ciudades del país. Nuestro texto exige la ubicación de Shoftim, jueces, en el sháar, el portal de la ciudad. Aparentemente este sháar no era un simple portón, sino un lugar específico donde se ubicaba un conjunto de instituciones comunitarias que ejercían funciones diversas. Entre las funciones que se cumple en el sháar se incluye la administración de la justicia. (En el libro bíblico Rut, leemos que Bóaz, el hacendado pariente de la familia del difunto esposo de Rut, se dirige al sháar, o sea a las autoridades religiosas que se encuentran en ese lugar) para reclamar su derecho a esposarla.

El concepto de justicia es un factor esencial de la enseñanza bíblica. Nuestros Jajamim en el Talmud se hacen eco de la importancia fundamental de esta idea, al afirmar que el mundo está anclado sobre tres pilares. La justicia es uno de ellos. Para algunos, el énfasis sobre la justicia supone una característica de severidad o de carencia de sentimiento, de amor, señalando que el judaísmo es intransigente e inflexible. Los que vivimos en las democracias nacientes donde la justicia no constituye aún un poder enteramente independiente de los otros intereses políticos de la sociedad, sabemos lo comprometidos que pueden ser los fallos y las decisiones. ¿Es que puede haber justicia cuando la igualdad ante la Ley no existe?

Dentro de los cargos directivos, numerosas comunidades judías incluyen una comisión de arbitraje que sirve para limar o resolver divergencias entre sus miembros. Isaac Bashevis Singer se refiere a diversos individuos que acudían al Beit Din shtíbel, la habitación de la casa de su padre destinada a ese propósito. Su padre era un Rabino en Varsovia, y solía atender demandas y quejas de litigantes. Durante siglos, en aldeas y ciudades los hogares de los Rabinos servían de cortes de justicia.

El bíblico rey Shelomó que se destacó por su aguda inteligencia, es el prototipo del árbitro y del juez que busca la solución justa en situaciones de conflicto. Recordamos la sagacidad de Shelomó en el caso de un recién nacido al que dos madres reclamaban como suyo.

Según el Yalkut Shimoní, uno de los textos pertenecientes al Midrash que recopila comentarios sobre las Escrituras Sagradas, había seis peldaños frente al trono del rey Shelomó. Cuando Shelomó comenzaba su ascenso al trono, se anunciaba en cada uno de los peldaños una de las ordenanzas de nuestro texto.

Al primer escalón correspondía lo taté mishpat, , no torcerás el juicio. Según el Talmud, las falsedades y las medias verdades alejan y exilian la Presencia Divina. Una de las características del Ser Supremo es la Verdad, tal como lo afirma nuestra tradición al declarar, Jotamó shel Hakadosh Baruj Hu Emet, que significa que el sello de Dios es la Verdad. Hay quienes observan que el sello se aplica de una sola vez. Un sello no requiere de un proceso, tal como la escritura o la palabra que tiene un comienzo y un desarrollo en el tiempo, para llegar a su término. Un sello se coloca con un golpe sobre el papel. Igualmente ocurre con la Verdad. Tiene que ser total e inmediata. No existe verdades a medias, que van revelándose a medida que el tiempo pasa.

Al subir el segundo peldaño, Shelomó escuchaba la admonición, lo takir panim, no harás excepciones entre las personas. Todos tienen que ser iguales ante la Ley y ante los jueces. Nuestro folklore cuenta que en una ocasión una mujer le dijo a su marido que iba a llevar a la sirvienta ante el rabino porque sospechaba que estaba robando, el esposo respondió que la acompañaría. La esposa adujo que no hacía falta porque ella sabía defenderse sola; el esposo le respondió que su propósito más bien era proteger a la sirvienta, que podría sentirse intimidada ante la presencia del Rabino. Se da testimonio de que en la habitación que utilizaba Rabí Shmelke Nickelsburger para sus decisiones en casos de litigios, en la pared estaban colgados un bastón y un bolso. Estos objetos estaban presentes en todo momento, como evidencia palpable de que el incorruptible Rabí estaba dispuesto a abandonar la ciudad en cualquier instante, antes de permitir que los mercaderes del poder intentaran influir en sus fallos.

Lo tikaj shójad, no admitirás sobornos, era la exhortación en el tercer peldaño. Nuestro texto advierte, que ningún juez escapa a las consecuencias de recibir un obsequio de una de las partes, ki hashójad yeaver einei Jajamim, porque el soborno ciega los ojos del sabio. En el Midrash encontramos el dictamen de un juez que recibe shójad, por lo que antes de morir, encegueció. (Con referencia a esta aseveración, se relata una anécdota cómica en la que los habitantes de cierta aldea cuestionaron el Midrash porque el juez de la localidad que tenía reputación de actuar en forma dudosa había ensordecido. Esto contradice nuestro Midrash que afirma que el resultado del comportamiento en cuestión es la ceguera, en base al texto bíblico que señala que el soborno ciega los ojos del sabio. Se resolvió la contradicción señalando que nuestro juez no había recibido shójad; tan sólo se lo habrían prometido). El Talmud sugiere que el vocablo shójad proviene de la raíz jad, que quiere decir afilado, con lo cual se señala que el shójad resulta cortante y lacerante tanto para quien lo ofrece como para quien lo recibe.

El ascenso al cuarto peldaño correspondía a la proclamación de lo titá lejá asherá, que significa, no plantarás (con relación a la idolatría) árbol alguno (junto al altar). Según el tratado Sanhedrín, volumen del Talmud del cual provienen nuestras citas anteriores, la elección de un juez que no está preparado para desempeñar su función equivale a fomentar la idolatría en la comunidad. En la visión de nuestros Jajamim, la idolatría se identifica con la arbitrariedad y el azar. La Torá en cambio, es la voluntad manifiesta de Dios, es inmutable, no depende de caprichos y no permite la ignorancia. Todo fallo tiene que estar basado en reglas claras y transparentes. La presentación de argumentos contundentes, basados en halajá, puede dar lugar a la revisión de cualquier decisión anterior.

Veló takim lejá matsevá, “y no te erigirás estatuas (o monumentos)”, es la exhortación del quinto escalón. Tal vez la moraleja que el juez no debe abstraerse de las condiciones reinantes en la sociedad que lo circunda y ubicarse por encima o fuera de su entorno. Para poder comprender de que trata el litigio, es necesario identificarse y vivir la realidad de su tiempo. En el momento de la adoración del éguel hazahav, el becerro de oro, Dios sugiere a Moshé que desde las alturas del Monte Sinaí no puede apreciar la situación real del pueblo hebreo. Dios le ordena, lej reid, “vete y desciende,” porque únicamente conociendo y viviendo en medio de la situación, podrá, Moshé decidir cual acción tomar.

En el sexto y último peldaño se anunciaba, lo tizbaj laShem Eloheja… kol davar ra, que quiere decir, no sacrificarás al Eterno tu Dios… cualquier cosa mala (defectuosa). Esto constituye un llamado de atención para recordar que en la tradición judía el fin no justifica los medios. El fallo no puede ser utilizado para aliviar sufrimientos y dolencias, ni para corregir otros males de la sociedad. Todo juicio tiene que ser enteramente justo y correcto de acuerdo al asunto presentado por las partes involucradas.

Nuestros capítulos enumeran diferentes leyes adicionales que son necesarias para regular las relaciones entre los miembros de la comunidad. Aunque la compasión, la comprensión y la sensibilidad ante los males que afligen al prójimo son cualidades morales de primer calibre, la justicia y la equidad no tienen parangón en el ordenamiento y en la jerarquía de los imperativos que son esenciales para la convivencia, la armonía y el desarrollo material y espiritual de toda sociedad.

The steps of justice



SHOFTIM - Deuteronomy XVI, 18 - XXI, 9

The Torah orders the establishment of a system of administration of justice for all the cities of the country. Our text demands the location of the Shoftim, the judges, in the Shaar, the portal of the city. Apparently this Shaar was not a simple gate, but a specific place where a set of community institutions that performed various functions were located. The functions performed in the Shaar include the administration of justice. (In the biblical book Ruth, we read that Boaz, the wealthy relative of the family of Ruth’s late husband, goes to the Shaar, that is, to the religious authorities that are in that place) to claim his right to betroth her.
The concept of justice is an essential factor in biblical teaching. Our Chachamim in the Talmud echo the fundamental importance of this idea, stating that the world is anchored on three pillars. Justice being one of them. For some, the emphasis on justice assumes a manifestation of severity or lack of feeling of love, implying that Judaism is uncompromising and inflexible. Those of us who live in nascent democracies where justice does not yet constitute a power entirely independent of the other political interests of society, know how compromised judicial decisions can be. Can there be justice when equality before the law does not exist?
An arbitration commission is included in the management positions of many Jewish communities, which serves to resolve differences between their members. Isaac Bashevis Singer refers to various individuals who came to the Beit Din Shtibl, the special room in the house of his father, a Rabbi in Warsaw, which was used to attend the demands and complaints of the litigants. For centuries, in villages and cities, the homes of the Rabbis served as courts of justice.
The biblical King Shlomo, who stands out for his keen intelligence, is the prototype of the referee and judge who seeks a just solution in conflictive situations. We recall the sagacity of Shlomo in the case of a newborn that two mothers claimed as theirs.
According to the Yalkut Shimoni, one of the Midrash type texts that compiles commentaries on the sacred scriptures, there were six steps in front of the throne of King Shlomo. When Shlomo began his ascent to the throne, one of the ordinances of our text was announced on each of the steps.
On the first step was inscribed Mishpat, which means, you will not distort your judgment. According to the Talmud, falsehoods and half-truths drive away and exile the Divine Presence from among us. One of the basic characteristics of the Supreme Being is truth. Jewish tradition affirms that, Chotamo shel Hakadosh Baruch Hu, Emet, the Seal of God is Truth. We take note of the fact that a seal is applied only once. A stamp does not require a process, such as writing of a word that has a beginning and a development in time, in order to reach the complete word or sentence. A stamp is put on paper with one energic movement. The same happens with Truth. It has to be total and immediate. There are no half-truths, which are revealed as time passes.
When climbing the second step, Shlomo listened to the admonition, lo takir panim, you will not make exceptions among people. Everyone has to be equal before the Law and before the judges. Our folklore tells that on one occasion a woman told her husband that she was going to take the servant to the Rabbi because she suspected she was stealing, the husband replied that he would accompany her. The wife argued that it was not necessary because she knew how to defend herself. The husband replied that his purpose was rather to protect the servant, who might feel intimidated in the presence of the Rabbi. It is reported that in the room used by Rabbi Shmelke Nickelsburger for his decisions in litigation cases, a cane and a bag were hung on the wall. These objects were present at all times, as palpable evidence that the incorruptible Rabbi was willing to leave the city at any moment, rather than allow the merchants of power to influence his decisions.
Lo tikaj shochad, you will not take bribes, was the exhortation on the third step. Our text warns that no judge escapes the consequences of accepting a gift from one of the parties, ki hashochad yeaver einei Chachamim, because bribery blinds the eyes of the wise. (In the Midrash we find the opinion of a judge who receives shochad, was turned blind before he died. (With reference to this assertion, shochad a comic anecdote is related about the inhabitants of a certain village who questioned the Midrash because the local judge who had a reputation for acting dubiously had become deaf. The contradiction was resolved by pointing out that our judge had not received shochad; they had only promised it). The Talmud suggests that the word shochad comes from the root chad, which means sharp, which implies that the shochad cuts and lacerates both the one who offers it and the one who receives it.
The ascent to the fourth step corresponded to the proclamation of the tita lecha ashera, which means, do not plant (in relation to idolatry) any tree (next to the altar). According to the treatise Sanhedrin, which is the volume of the Talmud from which our previous quotations come, the election of a judge who is unprepared for his role is tantamount to fostering idolatry in the community. In the vision of our Chachamim, idolatry is identified with arbitrariness and chance. The Torah, on the other hand, is the manifest will of God, it is immutable, it does not depend on whims and does not allow ignorance. Every ruling must be based on clear and transparent rules. Presenting strong arguments, based on Halacha, may lead to the revision of a previous decision.
Velo takim lecha matsevah, “and you shall not erect statues (or monuments)” is the exhortation of the fifth step. Perhaps it teaches that a judge must insert himself into the prevailing conditions of the society that surrounds him and place himself in that environment. In order to understand what the litigation is about, it is necessary to identify with and live the reality of the times. At the time of the worship of the Egel hazahav, the Golden Calf, God suggests to Moshe that from the heights of Mount Sinai he cannot appreciate the real situation of the Hebrew people. God commands him, lech rehd, “go and descend,” because only by knowing and living in the midst of the situation, then, will Moshe be able to decide what action to take.
In the sixth and last step it was announced, the tizbach laShem Elohecha … kol davar rah, which means, you will not sacrifice to the Eternal your God … anything bad (defective). This is a wake-up call to remember that in Jewish tradition the end does not justify the means. The ruling cannot be used to alleviate suffering and ailments, or to correct other ills of society. All judgments must be fair and correct for the parties involved.
Our chapters list different additional laws that are necessary to regulate relationships between members of a community. Although compassion, understanding and sensitivity to the evils that afflict others are moral qualities of the highest caliber, justice and equity are unparalleled and imperative, essential for coexistence, harmony and the material and spiritual development of every society.

THE POLITICIAN STATESMAN NETANYAHU

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For most of us, it was a most welcome surprise, a historic decisive step, namely the establishment of diplomatic relations between Israel and the United Arab Emirates.

It buries the false notion that the lack of a final solution to the Palestinian Israeli conflict is the cause for instability in the Middle East. For some, it was even the greatest stumbling block in achieving universal peace.

It is now very clear that the confrontation between Shiite Iran and the Suni countries, usually represented by Saudi Arabia, is the time-bomb that can cause an earthquake in the region.

For Benjamin Netanyahu, it constitutes his greatest political accomplishment, the salient feature of his political legacy. It will gain the applause of most Israelis and the wrath of those in the right of the political spectrum because he had to promise not to integrate formally into the State of Israel parts of Judea and Samaria. It may put in danger his future electoral fortunes but will assure him a formidable place in the annals of the young State.

Elections are won by politicians, History recognizes statesmen.

It is impossible to overstate the importance of the role of the United States, of president Trump and his team, in propelling this understanding between the two countries and points to the probability of additional such relations between Israel and other nations of the region. It vindicates and validates the efforts of Jared Kushner who is the main architect of the government’s peace proposal for the region. To all those who questioned his selection for such a delicate and complex task, this is a solid accomplishment, unthinkable a couple of years ago.

This extraordinary step taken by UAE and Israel is a demonstration of political maturity that realistically puts aside old antagonisms and religious diversity that cannot be dismissed, and that should instead be integrated in a relationship of mutual respect of the differences.

This new relationship between Israel and the UAE has to serve as a building block for further alliances that will help to fulfill the dream of the late Shimon Peres who dreamt with the idea that Israel can serve as a locomotive por the technological and scientific progress of the entire area.

With the rapid development of new technologies and the distaste for fossil fuels, the countries of the region must insert themselves fully into acquiring knowledge and expertise in the new fields of cyber and AI, driverless automobiles, and other fields yet to be defined and identified. In addition, of course, to providing a cleaner environment for their population, proper and up to date health care and other vital services.

Israel can serve as a role model and a willing teacher-helper in all the above and initiate a new era of progress and peace for a region that is the cradle of monotheism, an area where some of the greatest cultural and social advances took place in the past.

I salute the leader of Israel and the leadership of the UAE, and above all their respective peoples for this historic step that will bring only progress and wellbeing to all.

*Ambassador of Venezuela to Israel

EL ESTADISTA POLÍTICO NETANYAHU

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Para la mayoría de nosotros fue una grata sorpresa, un paso histórico decisivo, a saber, el establecimiento de próximas relaciones diplomáticas entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos.

Entierra la falsa noción de que la falta de una solución final al conflicto palestino-israelí es la causa de la inestabilidad en el Medio Oriente. Para algunos, fue incluso el mayor obstáculo para lograr la paz universal.

Ahora está muy claro que el enfrentamiento entre el Irán chiíta y los países suníes, generalmente representados por Arabia Saudita, es la bomba de tiempo que puede provocar un terremoto en la región.

Para Benjamin Netanyahu, constituye su mayor logro político, la característica sobresaliente de su legado político. Se ganará el aplauso de la mayoría de los israelíes y la ira de los de la derecha del espectro político porque tuvo que prometer no integrar formalmente al Estado de Israel a partes de Judea y Samaria, el Margen Occidental. Puede poner en peligro sus futuras fortunas electorales, pero le asegurará un lugar formidable en los anales históricos del joven Estado.

Las elecciones las ganan los políticos, la Historia reconoce a los estadistas.

Es imposible exagerar la importancia del papel de Estados Unidos, del presidente Donald Trump y su equipo, en impulsar este entendimiento entre los dos países y apunta a la probabilidad de relaciones adicionales de este tipo entre Israel y otras naciones de la región. Reivindica y valida los esfuerzos de Jared Kushner, quien es el principal artífice de la propuesta de paz del gobierno americano para la región. Para todos aquellos que cuestionaron su selección para una tarea tan delicada y compleja, este es un logro sólido, impensable hace un par de años.

Este extraordinario paso dado por los Emiratos Árabes Unidos e Israel es una demostración de madurez política que de manera realista deja a un lado viejos antagonismos y diversidad religiosa que no pueden ser descartados, y que en cambio deben integrarse en una relación de respeto mutuo de las diferencias.

Esta nueva relación entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos tiene que servir como un bloque de construcción para futuras alianzas que ayudarán a cumplir el anhelo del difunto Shimon Peres, quien soñó con la idea de que Israel puede servir como una locomotora para el progreso tecnológico y científico de la área entera.

Con el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías y el disgusto de muchos por los combustibles fósiles, los países de la región deben insertarse de lleno en la adquisición de conocimientos y experiencia en los nuevos campos de la cibernética y la IA, los automóviles sin conductor y otros campos aún por definir e identificar. Además, por supuesto, de proporcionar un medio ambiente más limpio para su población, atención médica adecuada y actualizada y servicios vitales adicionales.

Israel puede servir como un modelo a seguir y un maestro-ayudante dispuesto en todo lo anterior e iniciar una nueva era de progreso y paz para una región que es la cuna del monoteísmo, un área donde se produjeron algunos de los mayores avances culturales y sociales en el pasado.

Saludo al líder de Israel y al liderazgo de los Emiratos Árabes Unidos, y sobre todo a sus respectivos pueblos por este paso histórico que solo traerá progreso y bienestar para todos.

* Embajador de Venezuela en Israel

Free will

RE’EH - Deuteronomy XI, 26 - XVI, 17

Re’eh, “look,” says the Torah, I place in front of you Brachah uKelalah, “a blessing and a curse.” In this way, we are made to know that the option is ours, that the result of our actions can be anticipated, and that the consequences for them are not arbitrary. If we fulfill the Mitzvot, we obtain Brachah, a blessing, and if not, we suffer Kelalah a curse. In future chapters, this warning will be repeated, and we will read in the text, “… I gave you to choose between life and death, between blessing and curse, uvacharta bachayim, and I exhorted you to choose life …”.

On a visit to the United States, the late Israeli President Zalman Shazar appeared before a meeting of the New York Board of Rabbis, where he cited the text in question. Shazar questioned the fact that the Torah contradicts the hypothesis of behira chofshit, which is free will, by instructing uvacharta bachayim. The possibility of choice would have been better applied if our text limited itself to pointing out the anticipated consequences of our behavior and allowing everyone to choose their own path.

Shazar continued with an analysis of the great moral evils that afflict our society and concluded by pointing out that disinterest and apathy cause dehumanization, stifling any possibility of advancement and progress. Insensitivity to the suffering of others is morally indefensible and apathy is more pernicious to society sometimes than a lack of concern for the pain of others. Misunderstanding and indifference produce greater anguish than the cruel attitude of not offering a helping hand or concrete help.

The Torah is sensitive to this human failure and the cited text orders reflection on the Brachah and the Kelalah. We must meditate on what the results are when living according to Mitsvot as opposed to behavior that does not take them into account. The Torah commands us to meditate on our responsibilities and consequently we cannot assume a kind of behavior that is characterized by inertia and lack of action. The conclusion of any reflection, according to Shazar, must necessarily lead to uvacharta bachayim. Because we all want a harmonious and conflict-free society, which is impossible to achieve in an environment where theft reigns. Because we all support, in principle, the unity and firmness of the family nucleus and we know of the tragedy that irresponsible parenthood brings. Because we all feel that work is necessary, but, at the same time, we know that the spirit, the soul also requires attention. Our essential weakness is that we do not pay enough attention in analyzing our daily behavior. The desirable and advisable result of any reflection would be an orderly life, under a regime of human law and order, which should invariably lead us to uvacharta bachayim.

The Bechirah chofshit, free will, however, is fundamental to our tradition, because otherwise we could not contemplate the total structure of Sechar veonesh, the reward for good deeds, and the punishment for crimes which is part of our religious orientation. The possibility of free choice is an essential requirement to later request and demand that responsibility be assumed for the consequences of the actions.

Harav Yosef Dov Halevi Soloveitchik, a teacher of teachers, questions the response of our ancestors when they were offered the Torah, which is the Law. According to the biblical text, the response at the foot of Mount Sinai was naaseh venishma, which our tradition interprets as a manifestation of the willingness of our ancestors to obey and fulfill the precepts, even before they knew the details and content of these instructions. Indeed, the generation of that time did not exercise their Bechirah chofshit, since they did not previously make an evaluation and a weighted judgment in relation to the commitment they were making.

Soloveitchik proposes the existence of two types of will. He calls the first one Ratson Elyon, which means superior will. This expression of our will is not based on an intellectual process and does not resort to reasoning. The Ratson Elyon, responds to certain impulses of our spirituality and reveals the authentic identity of the human being. The internal debate that consists of logical evaluation of the different possibilities belongs to the world of the Ratson Tachton, which is the lower will. This is the will that we use in performing tasks and in the usual reasoning process.

It is of interest to note that the great resolutions of life are not the result of intellectual activity that meticulously examines the assets and debts, the pros and cons that our actions imply. The most consequential decisions, such as marriage and career, are generally not preceded by a careful examination of options. Faith, for example, is rather the result of an existential leap and the consequence of a strong irresistible feeling and does not signal the culmination of a process of reasoning. Our father Avraham did not arrive at his conception of the Godhead because he examined the orbit of the planets with a fine telescope or proceeded to count the stars in the sky. Contemplating the vastness of the cosmos, Avraham feels, deep within his being, the Divine presence. It is an emotional conviction and a spiritual truth that the patriarch recognizes at that time. The moment of discovery or scientific discovery occurs, on numerous occasions, as a kind of internal light that for no apparent reason reaches the intellect, explaining the phenomenon that was previously not intelligible. (There are also those who rightly point out that only researchers and those who work hard for a long time in solving certain problems are those who, suddenly, receive that spontaneous illumination).

The hypothesis that we indicate implies certain risks or dangers since it affirms that intuitions and feelings are those that govern the most complex processes of our lives. The probability of pressing a key on a computer that can unleash a world atomic conflagration, according to our considerations, perhaps depends on this Ratson Elyon, a will that is beyond the control of our intellect. The exercise of the Ratson Elyon comes to be the result of involuntary sensations and uncontrollable impulses, apparently, not verifiable.

The Ratson Tachton probably also serves as some kind of control over the Ratson Elyon. Discovery and invention are the results of that indefinable internal light that is the Ratson Elyon. But then the Ratson Tachton comes into play to verify and confirm the theories and suggested conclusions.

The rapid acceptance of the Torah represented by the Naaseh that our ancestors expressed was followed by the Nishma which demands study and research of the consequences of the leap of faith that they initially gave. Perhaps it can be deduced from our reflection that the Naaseh, by itself is insufficient and can lead to superstition, unless it is followed by the Nishma, pondering and reflection about the received laws.

The texts of the Kabbalah suggest that only in God are the Ratson Elyon and the Ratson Tachton united in total harmony. While in man, in many opportunities, these two wills are in conflict. It depends, perhaps, on our goals in life. The Ratson Tachton is pragmatic, satisfied with mediocre achievement, and seeks immediate utility. It is limited to the visual and current perception of things. But the glory belongs to the Ratson Elyon, that responds to a vision, to causes that have noble purposes and represent eternal values.

El libre albedrío

REÉ - Deuteronomio XI,26 - XVI,17

R, “mira”, dice la Torá, coloco delante de ti Berajá ukelalá, “una bendición y una maldición”. De esta manera se nos hace saber que la opción es nuestra, que el resultado de nuestras acciones puede anticiparse, y que las consecuencias por las mismas no son arbitrarias. Si cumplimos con las Mitsvot, obtenemos la Berajá, y en el caso contrario, sufrimos la kelalá. En próximos capítulos se repetirá está advertencia y leeremos en el texto, “…os di para escoger entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición, uvajartá bajayim, y os exhorté a escoger la vida…”. En una visita que el finado presidente de Israel Zalman Shazar realizó a los Estados Unidos, se presentó ante una reunión del New York Board of Rabbis, donde citó el texto en cuestión. Shazar cuestionó el hecho de que la Torá contradice la hipótesis de bejirá jofshit, que es el libre albedrío, al instruir uvajartá bajayim. La posibilidad de escoger hubiera sido mejor aplicada si nuestro texto se limitase a señalar las consecuencias anticipadas de nuestro comportamiento y permitir que cada uno escoja su propio camino.

Shazar continuó luego con un análisis de los grandes males morales que afligen a nuestra sociedad y terminó señalando que el desinterés y la apatía provocan la deshumanización, asfixiando cualquier posibilidad de avance y de progreso. La insensibilidad al sufrimiento ajeno es moralmente indefendible y la apatía resulta más perniciosa para una sociedad que la falta de preocupación por el dolor del prójimo. La incomprensión y la indiferencia producen mayor angustia que la actitud mezquina de no ofrecer una mano de apoyo o una ayuda concreta.

La Torá está atenta a esta falla humana y el texto citado ordena la reflexión sobre la Berajá y la kelalá. Debemos meditar acerca de cuáles son los resultados cuando se vive de acuerdo con las Mitsvot en contraposición a un comportamiento que no las toma en cuenta. La Torá ordena meditar sobre nuestras responsabilidades y en consecuencia no podemos asumir un comportamiento que se caracteriza por la inercia y la ausencia de acción. La conclusión de cualquier reflexión, según Shazar, tiene que desembocar forzosamente en uvajartá bajayim. Porque todos deseamos una sociedad armoniosa y sin conflictos, la cual es imposible lograr en un ambiente donde impera el robo. Porque todos apoyamos, en principio, la unidad y la solidez del núcleo familiar y conocemos la tragedia que la paternidad irresponsable acarrea. Porque todos sentimos que el trabajo es necesario, pero, al mismo tiempo, sabemos que el espíritu también requiere atención. Nuestra debilidad esencial consiste en que no le dedicamos suficiente atención al análisis de nuestra conducta diaria que nos permita anticipar con alegría y optimismo lo que nuestras acciones cosecharán en el futuro. El resultado deseable y aconsejable de cualquier estudio sería una vida ordenada, bajo un régimen de ley y de orden humanos, lo que debe conducirnos, invariablemente, a uvajartá bajayim.

La Bejirá jofshit, que es el libre albedrío, sin embargo, es fundamental para nuestra tradición, porque de otra manera no podríamos contemplar la estructura total de Sejar veónesh, la recompensa por las buenas acciones y el castigo por los delitos lo cual forma parte de nuestro pensamiento religioso. La posibilidad de escoger libremente es un requisito indispensable para poder luego solicitar y exigir que se asuma la responsabilidad por las consecuencias de las acciones.

Harav Yosef Dov Haleví Soloveitchik maestro de maestros cuestiona la respuesta de nuestros antepasados, cuando se les ofrece la Torá, que es la ley. Según el texto bíblico, la respuesta al pie del Monte Sinaí fue naasé venishmá, que nuestros parshanim interpretan como una manifestación de la disposición de nuestros antepasados a obedecer y cumplir los preceptos, aun antes de conocer los detalles y el contenido de estos instructivos. En efecto, la generación de aquella época no ejerció su Bejirá jofshit, ya que previamente no realizaron una evaluación y un juicio ponderado con relación al compromiso que estaban asumiendo.

Soloveitchik propone la existencia de dos tipos de voluntad. A la primera la denomina Ratsón elyón, que quiere decir voluntad superior. Esta expresión de nuestra voluntad no se basa en un proceso intelectual y no recurre al razonamiento. El Ratsón elyón, responde a ciertos impulsos de nuestra espiritualidad y revela la auténtica identidad del ser humano. El debate interno que consiste en una evaluación lógica de las diferentes posibilidades pertenece al mundo del Ratsón tajtón, que es la voluntad inferior. Es esta la voluntad que utilizamos en nuestros quehaceres y en los numerosos razonamientos que diariamente hacemos.

Es de interés notar del hecho que las grandes resoluciones de la vida no son el resultado de una actividad intelectual que minuciosamente examina el haber y el débito que nuestras acciones implican. Generalmente Las decisiones de mayor consecuencia, como el matrimonio y la profesión, no son precedidas por un minucioso examen de las opciones. La fe, por ejemplo, es más bien el resultado de un brinco existencial y consecuencia de un fuerte sentimiento irresistible y no señala la culminación de un proceso de raciocinio. Nuestro padre Avraham no llegó a su concepción de la Divinidad porque examinó con un fino telescopio la órbita de los planetas o procedió a contar las estrellas del firmamento. Al contemplar la vastedad del cosmos, Avraham siente, en lo más profundo de su ser, la presencia Divina. Es una convicción emocional y una verdad espiritual la que en aquel momento reconoce el patriarca. El momento del descubrimiento o del hallazgo científico se da, en numerosas ocasiones, como una especie de luz interna que sin motivo aparente llega al intelecto, explicando el, fenómeno que anteriormente no era inteligible. (También hay quiénes acertadamente señalan, que únicamente los investigadores y los que trabajan con ahínco durante mucho tiempo en la solución de ciertos problemas, son los que, súbitamente, reciben esa iluminación espontánea).

La hipótesis que señalamos implica ciertos riesgos o peligros pues afirma que las intuiciones y los sentimientos son los que rigen los procesos más complejos de nuestras vidas. La probabilidad de pulsar una tecla de alguna computadora que puede desatar una conflagración atómica mundial, según nuestras consideraciones, tal vez depende de este Ratsón elyón, voluntad que está fuera del control de nuestro intelecto. El ejercicio del Ratsón elyón viene a ser el resultado de sensaciones involuntarias y de impulsos incontrolables, aparentemente, no verificables.

El Ratsón tajtón probablemente tenga también la función de una suerte de control sobre el Ratsón elyón. Descubrimiento e invento son el resultado de esa indefinible luz interna que es el Ratsón elyón. Pero luego entra en función el Ratsón tajtón para verificar y comprobar las teorías y las conclusiones sugeridas.

La rápida aceptación de la Torá representada por el Naasé por nuestros antepasados fue seguida por el Nishmá que exige el estudio y la investigación sobre las consecuencias del salto de fe que dieron inicialmente. Tal vez se pueda deducir de nuestra reflexión que el Naasé, por si solo es insuficiente y puede llevar a la superstición, a menos que sea seguido por el Nishmá, la ponderación y la reflexión acerca de las leyes recibidas.

Los textos de la Kabalá sugieren que únicamente en Dios se unen el Ratsón elyón y el Ratsón tajtón en una armonía total. Mientras que en el hombre, en muchas oportunidades, estas dos voluntades están en conflicto. Depende, tal vez, de nuestras metas en la vida. El Ratsón tajtón es pragmático, se satisface con logros mediocres y busca la utilidad inmediata. Se limita a la percepción visual y actual de las cosas. Pero la gloria pertenece al Ratsón elyón, que responde a una visión, a las causas que tienen valor eterno y a los propósitos nobles.