VAYIKRÁ

LEVÍTICO I-V

RAZONANDO LOS SACRIFICIOS

El tercero de los cinco libros de la Torá se denomina Vayikrá, que es la primera palabra de este texto. En español es conocido como Levítico, nombre que designa los temas concernientes a la tribu de Leví, consagrada al servicio del Señor. En hebreo también es conocido como Torat HaKohanim, porque sus textos describen el servicio de los sacrificios ofrendados por los descendientes de Aharón, hermano mayor de Moshé

Como si la Torá no deseara que el culto en el Mishkán y luego en el Beit HaMikdash fuese el patrimonio exclusivo de una casta oculta, revela los detalles de los diferentes sacrificios y describe la posible participación del pueblo en algunas ofrendas. Aunque las oraciones diarias incluyen una petición sobre la restauración de los sacrificios, Korbanot, este culto presenta dificultades intelectuales para el hombre contemporáneo, que no puede asimilar que la relación entre hombre y Dios esté sujeta a sacrificios de animales. Yehudá HaLeví y Rambam reflexionaron acerca de estos Korbanot y proponen dos explicaciones diferentes. Para Yehudá HaLeví se trata de un proceso místico que permite´el acercamiento del hombre a la Divinidad. No se pueden cuestionar las leyes que rigen el culto de los sacrificios, porque encierran secretos y nociones que están más allá del alcance del intelecto humano.

Saadiá Gaón dividió las Mitsvot entre aquellas que son comprensibles por la mente humana, tal como “no matarás”, y aquellas que escapan a la lógica, como la prohibición de usar una vestimenta confeccionada de lino y lana. Se puede argumentar, sin embargo, que incluso aquellas Mitsvot que tienen una explicación que sea razonable para el intelecto humano, contienen un elemento místico que no está basado en la comprensión. Porque el hombre de fe se abstiene de mentir no tan sólo por el daño que su acción pueda causar, por la inmoralidad intrínseca de su acción, sino porque se trata de una ordenanza de origen Divino.

Para Yehudá HaLeví, el sistema de sacrificios es una concesión Divina que permite que el hombre se acerque a Dios en un acto místico, inexplicable, pero que repercute en un nivel espiritual de mayor elevación. El humo del sacrificio que se eleva a las alturas representa el ascenso del espíritu en su afán de cercanía al Creador. 

Rambam asume una posición racionalista, en algunos de sus escritos. Considera que los Korbanot constituyen una etapa en el desarrollo espiritual, una alternativa superior a la idolatría que reinaba en el inicio de la formación del pueblo hebreo. Se trata de Horaat Shaá, una ley que está sujeta a unas coordenadas de tiempo que deben servir como puente de transición del paganismo a un monoteísmo puro. Esta explicación de Rambam se encuentra en su Moré Nevujim; en cambio, en su Yad Hajazaká considera que el servicio de Korbanot es un elemento permanente del judaísmo.

Siglos más tarde, varios comentaristas intentaron explicar el por qué de los sacrificios. Algunos se inclinaron hacia Rambamsugiriendo que, incluso en la época del Mashíaj, no se volverá a los Korbanot

Rav Kook, en cambio, siguiendo la línea trazada por Yehudá HaLeví, encuentra que los sacrificios contienen “realidades místicas” no comprensibles por el intelecto, pero que se refieren a “verdades espirituales” y, por ello, este sistema será totalmente restaurado en algún momento histórico.

Es interesante destacar que, en épocas anteriores, e incluso en algunos círculos del presente, los niños empiezan a estudiar la Torá con el libro de Vayikrá. ¿Por qué? Tal vez para enseñar que la vida exige el sacrificio. El judaísmo y la moral exigen que se postergue el placer frente al imperativo del deber. Toda relación humana llama al sacrificio, a atenderlas necesidades del menos afortunado, de la viuda y el huérfano en el lenguaje de la Torá.

VAYIKRA

LEVITICUS I-V

REASONING THE SACRIFICES

The third of the five books of the Torah is called Vayikra, which is the first word of this text. In English it is known as Leviticus, a name that designates the themes concerning the tribe of Levi, consecrated to the service of the Lord. In Hebrew it is also known as Torat HaKohanim, because its texts describe the sacrificial service offered by the descendants of Aharon(Aaron), Moshe’s (Moses’) older brother. 

As if the Torah (Pentateuch) did not wish the worship in the Mishkan (Tabernacle) and then in the Beit HaMikdash (Temple of Jerusalem) to be the exclusive patrimony of a hidden caste, it reveals the details of the different sacrifices and describes the possible participation of the people in some offerings. Although the daily prayers include a petition about the restoration of sacrifices, Korbanot, this cult presents intellectual difficulties for contemporary man, who cannot assimilate that the relationship between man and God is subject to animal sacrifices. 

Yehudah HaLevi and Rambam reflected on these Korbanot and propose two different explanations. For Yehuda HaLevi it is a mystical process that allows man to approach the Divinity. The laws governing the cult of sacrifices cannot be questioned, because they contain secrets and notions that are beyond the reach of the human intellect.

Saadiah Gaon divided the Mitsvot (religious obligations) into those that are understandable to the human mind, such as “Thou shalt not kill,” and those that escape logic, such as the prohibition of wearing clothing made of linen and wool. It can be argued, however, that even those Mitsvot that have an explanation that is reasonable for the human intellect contain a mystical element that is not based on understanding. For the man of faith refrains from lying not only because of the harm his action may cause, because of the intrinsic immorality of his action, but because it is an ordinance of Divine origin.

For Yehuda HaLevi, the sacrificial system is a Divine concession that allows man to approach God in a mystical act, inexplicable, but which has repercussions on a spiritual level of higher elevation. The smoke of sacrifice that rises to the heights represents the ascent of the spirit in its eagerness to be close to the Creator. 

Rambam assumes a rationalist position in some of his writings. He considers that the Korbanot constitute a stage in spiritual development, a superior alternative to the idolatry that reigned at the beginning of the formation of the Hebrew people. This is Horaat Shaá, a law that is subject to coordinates of time that should serve as a bridge of transition from paganism to pure monotheism. This explanation of Rambam is found in his Moreh Nevukhim; on the other hand, in his Yad Hachazakah he considers the Korbanot service  to be a permanent element of Judaism.

Centuries later, several commentators tried to explain the reason for the sacrifices. Some leaned towards Rambam suggesting that, even in the time of Moshiach (Messiah), there will be no return to the Korbanot

Rav Kook, on the other hand, following the line drawn by Yehuda HaLevi, finds that the sacrifices contain “mystical realities” not understandable by the intellect, but which refer to “spiritual truths” and, therefore, this system will be fully restored at some point in history.

It is interesting to note that in earlier times, and even in some circles of the present, children began to study the Torah from the book of Vayikra. Why? Perhaps to teach that life demands sacrifice. Judaism and morality demand that pleasure be postponed in the face of the imperative of duty. Every human relationship calls for sacrifice, for attending to the needs of the less fortunate, of the widow and the orphan in the language of the Torah.

PEKUDEI

ÉXODO XXXVIII:21-XL:38

LA CONCLUSIÓN DEL LIBRO SHEMOT

Con estos capítulos concluimos Shemot, el segundo libro de la Torá, que se puede dividir en tres partes. La primera sección relata los detalles de la servidumbre egipcia y destaca el liderazgo de Moshé (Moisés), quien logra convencer al faraón para que permita la salida del pueblo hebreo de Egipto. El faraón accedió finalmente a la solicitud de Moshé, porque Dios envió 10 plagas que causaron gran sufrimiento a los egipcios. Solamente cuando una plaga afectó a la casa del faraón, como fue el caso de la última –la muerte de todos los primogénitos egipcios–, se logró doblegar la voluntad del monarca. Decisión que fue luego alterada, porque envió a sus soldados y carrozas para que persiguieran a los hebreos por el desierto, pero estas hordas fueron derrotadas porque se ahogaron en el Mar Rojo.

La segunda parte de Shemot se refiere a la revelación Divina en el monte Sinaí y la tercera describe la construcción del Mishkán (Tabernáculo), con una información detallada acerca de los elementos que integran este recinto. Aunque no se debe jerarquizar la importancia de los relatos e instructivos bíblicos, a primera vista, en el evento del Sinaí, la revelación de la Voluntad de Dios luce como episodio central. 

No obstante, se puede argumentar que la revelación no estuvo circunscrita al Sinaí: aún en Egipto, los hebreos recibieron un instructivo básico acerca de la importancia del tiempo, en el capítulo que ordena HaJódesh hazé lajem Rosh Jodashim, “este mes será para ustedes el primero de los meses”, una referencia a Nisán, el mes del éxodo. Al mismo tiempo, el pueblo recibió la instrucción de escoger a la oveja que sería sacrificada como Korbán Pésaj, hecho que debía consumarse el día 14 de ese mes y, por ello, la Torádesigna a ese día como Pésaj, mientras que la festividad que usualmente denominamos Pésaj recibe usualmente el nombre de Jag HaMatsot.

Cabe destacar que el Korbán Pésaj tenía que ser ofrecido en la tarde del 14 de Nisán y, dado que en la actualidad carecemos del Beit HaMikdash y no se hacen ofrendas, algunos Jasidim insisten en hornear la Matzá para el Séder en la tarde de ese mismo día, porque la Matzá sobresale y debe suplir también al Korbán como una Mitz en ausencia del Beit HaMikdash. La Torá también regula la colección del maná en el desierto y ordena observar el Shabat, todo ello antes de la Revelación en el Sinaí. 

De tal manera que la expresión Zajor et Yom HaShabat, el cuarto de los Diez Mandamientos que ordena el descanso semanal durante el séptimo día utiliza adecuadamente la palabra Zajor, recuerda, porque las Leyes del Shabat ya habían sido promulgadas de antemano. 

Después del evento en el Sinaí, el Mishkán sirvió como sede para la promulgación de leyes adicionales, que no fueron reveladas a Moshé en el monte Sinaí. ¿Por qué se distingue la revelación en el Sinaí cuando otros lugares también sirvieron para ese propósito? 

Menachem Ben-Yashar sugiere que la naturaleza pública de esta revelación la diferencia de las otras. Mientras que en el Mishkán Moshé recibía directa y personalmente la instrucción Divina, en el Sinaí todo el pueblo fue testigo de ella, hecho que le dio una validez adicional, permitió que todo el pueblo tuviera una experiencia profética. Además, el grueso de las leyes fue revelado en el Sinaí. 

De tal manera que el Mishkán no era sólo la “residencia” de Dios durante la travesía por el desierto y en los siglos siguientes hasta la construcción del Beit HaMikdash, también era Óhel Moed, el lugar del encuentro entre Moshé y Dios, sitio en el cual fue instruido acerca de un gran número de Mitsvot. De acuerdo con Benno Jacob, el Mishkán fue en realidad un monte Sinaí portátil que acompañó al pueblo durante los años en el desierto. 

El paralelismo entre ambos se evidencia también porque el Mishkán contenía las Dos Tablas de la Ley que Moshé había recibido en el monte Sinaí. Tal como el monte Sinaí estaba cubierto por una “nube de gloria”, de igual manera Moshé tenía que penetrarla “nube de gloria” que envolvía al Mishkán. Antes de entrar en el MishkánMoshé tenía que pasar por un período de purificación de 6 días y solamente en el séptimo día podía entrar en el recinto sagrado, mientras que su inauguración se celebró el octavo día.

El éxodo de Egipto tenía el propósito de asegurar el acompañamiento de Dios a través de su presencia dentro del campo de los hebreos en el Mishkán. El libro de Shemot empieza con la esclavitud y la redención de esta, que marca el final del GalutMitsráyim, y concluye con otra Gueulá: redención, representada por la presencia de Dios en el Mishkán, en el seno del pueblo hebreo.

PEKUDEI

EXODUS XXXVIII:21-XL:38

THE CONCLUSION OF THE SHEMOT BOOK

With these chapters we conclude Shemot, the second book of the Torah, which can be divided into three parts. The first section recounts the details of Egyptian servitude and highlights the leadership of Moshe(Moses), who manages to convince Pharaoh to allow the Hebrew people to leave Egypt. Pharaoh finally agreed to Moshe’s request, because God sent 10 plagues that caused great suffering to the Egyptians. Only when a plague affected the pharaoh’s house, as was the case with the last one – the death of all the Egyptian firstborn – was the monarch’s will broken. A decision that was later altered, because he sent his soldiers and chariots to chase the Hebrews through the desert, but these hordes were defeated because they drowned in the Red Sea.

The second part of Shemot refers to the Divine revelation on Mount Sinai and the third describes the construction of the Mishkan (Tabernacle), with detailed information about the elements that make up this enclosure. Although the importance of the biblical stories and instructions should not be hierarchized, at first glance, in the event of Sinai, the revelation of God’s Will appears to be the central episode. 

However, it can be argued that the revelation was not limited to Sinai: even in Egypt, the Hebrews received basic instruction on the importance of time, in the chapter that commands HaChodesh Hazeh Lachem Rosh Chodashim, “This month shall be for you the first of the months,” a reference to Nisan, the month of the Exodus. At the same time, the people were instructed to choose the sheep to be sacrificed as Korban Pesach, which was to be consummated on the 14th of that month, and therefore the Torah designates that day as Passover, while the holiday that we usually call Pesachis usually called Chag HaMatzot.

It should be noted that the Korban Passover was to be offered on the evening of the 14th of Nisan and, since we currently lack the Beit HaMikdash and no offerings are made, some Chassidim insist on baking the Matzahfor the Seder on the evening of that same day, because the Matzah protrudes and must also supply the Korban as a Mitzvah in the absence of Beit HaMikdash. The Torah also regulates the collection of manna in the desert and commands the observance of Shabbat, all before the Revelation at Sinai. 

The expression Zachor et Yom HaShabbat, the fourth of the Ten Commandments that commands weekly rest on the seventh day, properly uses the word Zachor, remember, because the Shabbat Laws had already been promulgated in advance. 

After the event at Sinai, the Mishkan served as the venue for the enactment of additional laws, which were not revealed to Moshe at Mount Sinai. Why is the revelation at Sinai distinguished when other places also served that purpose? 

Menachem Ben-Yashar suggests that the public nature of this revelation sets it apart from the others. While in the Mishkan, Moshe received Divine instruction directly and personally, at Sinai all the people witnessed it, a fact that gave it additional validity, allowed the entire people to have a prophetic experience. Moreover, the bulk of the laws were revealed at Sinai. 

So the Mishkan was not only God’s “residence” during the wilderness journey and in the centuries that followed until the building of the Beit HaMikdash, it was also Ohel Moed, the place of the meeting between Moshe and God, where he was instructed about a large number of Mitzvot. According to Benno Jacob, the Mishkan was a portable Mount Sinai that accompanied the people during the years in the desert. 

The parallelism between the two is also evident because the Mishkan contained the Two Tablets of the Law that Moshe had received at Mount Sinai. Just as Mount Sinai was covered by a “cloud of glory,” so Moshe had to penetrate the “cloud of glory” that enveloped the Mishkan. Before entering the MishkanMoshe had to go through a 6-day purification period and only on the seventh day could he enter the holy precinct, while his inauguration was celebrated on the eighth day.

The exodus from Egypt was meant to ensure God’s accompaniment through his presence within the camp of the Hebrews at the Mishkan. The book of Shemotbegins with slavery and its redemption, which marks the end of Galut Mitsrayim, and concludes with another Geulah: redemption, represented by the presence of God in the Mishkan, in the midst of the Hebrew people.

VAYAKHEL

ÉXODO XXXV:1-XXXVIII:20

EL MISHKÁN Y EL MONTE SINAÍ

¿Cuándo recibió el pueblo hebreo la orden de construir el Mishkán, el Tabernáculo que los acompañaría durante la travesía por el desierto? De acuerdo con Rashí y con la mayoría de los comentaristas, el Mishkán fue una respuesta a la adoración del Éguel Hazahav, el “Becerro de Oro” que los hebreos fabricaron como un sustituto de Moshé, quien tardó más de lo anticipado en retornar del monte Sinaí. Según Rambán, la construcción del Mishkán está relacionada con la revelación en el monte Sinaí, siendo el Kódesh HaKodashim el lugar más sagrado de este recinto, porque contenía el Arca que guardaba las dos Tablas de la Ley donde estaban grabados los Diez Mandamientos.

Al asumir la idea de Rashí se debe pensar que el Mizbéaj, el altar sobre el cual se hacían las ofrendas era el lugar central del Mishkán, porque su función era la obtención del perdón Divino por las transgresiones. Esta idea se desprende del hecho de que el pecado relacionado con el “Becerro de Oro” fue el motivo para la construcción de esta Casa de Dios. 

Rambán destaca que la Torá repite la orden de la construcción del Mishkán. La primera vez, como mencionamos, precedió al episodio del “Becerro de Oro” y su finalidad estaba conectada con la Ley que los hebreos recibieron en el Sinaí. Este instructivo se repite nuevamente en la Torá, para señalar que Dios le había perdonado la trasgresión al pueblo hebreo después del pecado del Éguel Hazahav. Más aún, el Mishkán servirá para la obtención del perdón en el futuro también.

No obstante, para Rambán el Mishkán no era solamente una respuesta al problema del pecado. E l Mishkán permitía revivir el momento de la revelación en el Sinaí, cuando el pueblo hebreo contrajo un Brit, hizo un pacto con Dios. Por otro lado, la Torá antecede al Sinaí, porque en Egipto los hebreos ya habían recibido ciertos instructivos con respecto al conteo de los meses, o sea, acerca de cómo valorar el tiempo que será consagrado especialmente con la celebración semanal del Shabat, el día de descanso, que también antecede a la revelación en el Sinai. De otra manera, la formulación Zajor et Yom HaShabat lekadshó, “Recuerda que debes santificar el día Shabat”, no sería correcta. 

En Mará, los hebreos habían sido instruidos con referencia al Shabat y varias leyes adicionales. O sea que el contenido legal de la Torá fue revelándose progresivamente durante la travesía por el desierto. El Mishkán era el lugar escogido para esta enseñanza continua de la Ley contenida en la Torá. Siguiendo el pensamiento de Rambán, el Mishkán era una continuación del Sinaí, porque Dios se comunicaba allí con Moshé, quien a su vez transmitía Su Voluntad al pueblo hebreo. Tal como la sinagoga se convirtió en un Mikdash Me’at, una “pequeña Casa de Dios” que acompañó al pueblo judío en la diáspora después de la destrucción del Beit HaMikdash de Yerushaláyim, de manera similar, el Mishkán representó al monte Sinaí.

De acuerdo con Benno Jacob, la revelación Divina en el monte Sinaí fue una preparación para la “presencia continua” de Dios en el Mishkán, en medio del campamento hebreo en el desierto. El Mishkán era una especie de monte Sinaí itinerante. Acentúa esta idea el hecho de que el Kódesh HaKodashim, el lugar más sagrado de este recinto contenía las Dos Tablas de la Ley que se habían recibido en el monte Sinaí.

El libro de Shemot puede ser dividido en tres partes. La primera sección relata los eventos en Egipto, el período de la esclavitud que culminó con el éxodo. La segunda parte narra los eventos que condujeron al monte Sinaí y el otorgamiento de la Torá. La tercera sección se refiere a la construcción del Mishkán y la consagración de los Kohanim con sus vestimentas especiales, el tema de nuestros capítulos.

MITSVÁ: ORDENANZA DE LA TORÁ EN ESTA PARSHÁ

CONTIENE 1 PROHIBICIÓN

114​ Éxodo 35:3 Una corte no deberá ejecutar la pena capital en Shabat

VAYAKHEL

EXODUS XXXV:1-XXXVIII:20

THE MISHKAN AND MOUNT SINAI

When did the Hebrew people receive the order to build the Mishkan, the Tabernacle that would accompany them during the journey through the desert? According to Rashi and most commentators, the Mishkan was a response to the worship of Eguel Hazahav, the “Golden Calf” that the Hebrews made as a substitute for Moshe (Moses), who took longer than anticipated to return from Mount Sinai. According to Ramban, the construction of the Mishkan is related to the revelation on Mount Sinai, with the Kodesh HaKodashim being the holiest place in this enclosure, because it contained the Ark that kept the two Tablets of the Law where the Ten Commandments were engraved.

In assuming Rashi’s ideaone must think that the Mizbeach, the altar on which offerings were made, was the central place of the Mishkan, because its function was to obtain Divine forgiveness for transgressions. This idea stems from the fact that sin related to the “Golden Calf” was the motive for the building of this House of God. 

Ramban notes that the Torah repeats the order for the construction of the Mishkan. The first time, as we mentioned, preceded the episode of the “Golden Calf” and its purpose was connected with the Law that the Hebrews received at Sinai. This instruction is repeated again in the Torah, to point out that God had forgiven the transgression of the Hebrew people after the sin of Egel Hazahav. Moreover, the Mishkan will serve for the obtaining of forgiveness in the future as well.

For Ramban, however, the Mishkan was not just an answer to the problem of sin. The Mishkan allowed us to relive the moment of revelation at Sinai, when the Hebrew people contracted a Brit, made a covenant with God. On the other hand, the Torah precedes Sinai, because in Egypt the Hebrews had already received certain instructions regarding the counting of the months, that is, about how to value the time that will be consecrated especially with the weekly celebration of Shabbat, the day of rest, which also precedes the revelation at Sinai. Otherwise, the formulation Zachor et Yom HaShabbat lekadsho, “Remember that you must keep the Sabbath day holy,” would not be correct. 

In Marah, the Hebrews had been instructed with reference to Shabbat and several additional laws. In other words, the legal content of the Torah was progressively revealed during the journey through the desert. The Mishkan was the place chosen for this continuing teaching of the Law contained in the Torah. Following Ramban’s thought, the Mishkan was a continuation of Sinai, because God communicated there with Moshe, who in turn transmitted His Will to the Hebrew people. Just as the synagogue became a Mikdash Me’at, a “little House of God” that accompanied the Jewish people in the Diaspora after the destruction of Yerushalayim’Beit HaMikdash (Temple of Jerusalem), similarly, the Mishkan represented Mount Sinai.

According to Benno Jacob, the Divine revelation at Mount Sinai was a preparation for God’s “continuing presence” at the Mishkan, situated in the middle of the Hebrew camp in the wilderness. The Mishkan was a kind of itinerant Mount Sinai. This idea is accentuated by the fact that the Kodesh HaKodashim, the holiest place in this precinct, contained the Two Tablets of the Law that had been received at Mount Sinai.

The book of Shemot can be divided into three parts. The first section recounts the events in Egypt, the period of slavery that culminated in the Exodus. The second part chronicles the events leading up to Mount Sinai and the bestowal of the Torah. The third section concerns the building of the Mishkan and the consecration of the Kohanim (Priests) with their special vestments, the subject of our chapters.

MITZVAH: ORDINANCE OF THE TORAH IN THIS PARSHA

CONTAINS 1 PROHIBITION

114​ Exodus 35:3 A court shall not execute capital punishment in Shabbat

KI TISÁ

ÉXODO XXX:11-XXXIV:35

RECONFIRMACIÓN DE LA TORÁ ORAL

Uno de los episodios centrales de estos capítulos es la elaboración del Éguel Hazahav, el becerro de oro que debía sustituir a Moshé cuando se asumió su fallecimiento. Este hecho produjo la ira de Dios, quien ordenó a Moshé que descendiera del monte Sinaí para apreciar personalmente lo ocurrido. Después de destruir el ídolo y castigar a los culpables, Moshé implora el perdón Divino, ofreciendo su propia vida, si fuese necesario, como condición para mitigar el desengaño de Dios debido al comportamiento desleal del pueblo hebreo. Recibido el perdón Divino, Moshé asciende nuevamente al Sinaí, esculpe los Diez Mandamientos sobre dos tablas de piedra, a diferencia de las primeras tablas, que fueron elaboradas y grabadas por Dios. 

El Midrash relata dos versiones diferentes acerca de la reacción de los hebreos. De acuerdo con la primera versión, el pueblo exclamó la célebre frase Naasé venishmá, “cumpliremos y entenderemos”, con la cual señalaron su disposición de acatar la palabra de Dios que, después de la acción cumplida, comprenderían con mayor profundidad. Una segunda versión relata que Dios levantó el monte Sinaí y lo colocó sobre las cabezas de los hebreos y exclamó: “O aceptan Mi Ley o dejo caer la montaña encima de ustedes”. Frente a esta situación, los hebreos no tuvieron otra opción que aceptar la palabra de Dios.

Aparentemente, el pueblo estuvo dispuesto a aceptar laTorá shebijetav, la Torá Escrita desde el primer momento, tal como lo atestigua la expresión Naasé venishmá. La renuencia de los hebreos, simbolizada por el monte Sinaí encima de sus cabezas, se refirió a la Torá shebealpé, la Torá Oral que añade un sinnúmero de restricciones adicionales a las contenidas en el texto escrito. En efecto, los primeros siglos después de la conquista de la Tierra Prometida y el período del primer Beit HaMikdash dan testimonio de las desviaciones del pueblo hebreo de los principios de la Torá Oral

¿Por qué fue destruida esta Casa de Dios? De acuerdo con el Talmud, la destrucción se produjo debido a la presencia de cultos ajenos al monoteísmo, incluso dentro del recinto sagrado. La falta del compromiso con la Torá Oral permitió que se impusieran influencias idólatras en el seno del pueblo. 

La importancia de los eventos que condujeron a la celebración de Purim, que de acuerdo con el calendario hebreo coincide usualmente con la época del año cuando se leen estos capítulos de la Torá, incluye, en primer lugar, la salvación del pueblo de los designios de Hamán. Sin embargo, debe destacarse la decisión del colectivo reflejada en la expresión “Kiyemú vekibelú” de Meguilat Ester, la disposición de renovar el pacto entre el pueblo y Dios, la firme aceptación del pueblo hebreo de las disposiciones de la Torá Oral

Los sucesos de Purim preceden la reconstrucción del segundo Beit HaMikdash que se distinguió por la profundización del ideal monoteísta en el seno del pueblo. ¿Por qué fue destruido el segundo Beit HaMikdash? Esta vez, el problema no se centró en la relación entre el hombre y Dios, la idolatría había sido exitosamente desterrada. La relación del hombre con su prójimo fue el motivo de la tragedia nacional. La envidia y la codicia, la enemistad gratuita entre los hombres causó la destrucción del Beit HaMikdash, evento que fue el preludio al exilio de milenios de la Tierra Prometida. Aparentemente era más fácil cumplir con los preceptos Bein Adam laMakom, el afianzamiento de la responsabilidad ante el Creador. El respeto mutuo, la lealtad y la solidaridad con el prójimo, Bein Adam laJaveró, resultaron ser el reto mayor. 

Desde cierto punto de vista, el propósito de la creación del ser humano fue introducir el ingrediente de santidad en el mundo, hecho que apunta hacia una relación más cercana con el Creador. Pero al mismo tiempo, está la opinión de que la intención de las Mitsvot es la creación de sentimientos de nobleza y lealtad en la relación con otros seres humanos.

MITSVÁ: ORDENANZA DE LA TORÁ EN ESTA PARSHÁ

CONTIENE 4 MITSVOT POSITIVAS Y 5 PROHIBICIONES

105. Éxodo 30:13 Dar anualmente la mitad de un shékel(moneda)

106. Éxodo 30:19-20 Lavarse las manos y los pies cuando sirviendo en el Templo

107. Éxodo 30:25 Elaborar aceite para unción

108 ​Éxodo 30:32 La persona que no está autorizada no debe derramar sobre sí aceite de unción

109 ​Éxodo 30:32 No elaborar aceite de unción que no ha sido autorizado de acuerdo con la fórmula

110. Éxodo 30:37 No elaborar incienso que no ha sido autorizado de acuerdo con la fórmula

111. Éxodo 34: 12,15 Ni comer ni beber de la ofrenda para un ídolo

112. Éxodo 34:21 Permitir que la tierra descanse en el año de Shemitá (séptimo año)

113. Éxodo 34:25 No comer carne y leche que han sido cocinados juntos

KI TISA

EXODUS XXX:11-XXXIV:35

RECONFIRMATION OF THE ORAL TORAH

One of the central episodes of these chapters is the elaboration of the Egel Hazahav, the golden calf that was to replace Moshe(Moses) when his death was assumed. This event produced the wrath of God, who ordered Moshe to  come down from Mount Sinai to personally appreciate what had happened. After destroying the idol and punishing the guilty, Moshe implores Divine forgiveness, offering his own life, if necessary, as a condition for mitigating God’s disappointment due to the disloyal behavior of the Hebrew people. Having received Divine forgiveness, Moshe ascends again to Sinai, sculpting the Ten Commandments on two stone tablets, unlike the first tablets, which were made and engraved by God. 

The Midrash relates two different versions of the Hebrews’ reaction. According to the first version, the people exclaimed the famous phrase Na’ase venishma, “we will fulfill and understand,” with which they signaled their willingness to abide by the word of God that, after the action accomplished, they would understand more deeply. A second version relates that God raised Mount Sinai and placed it on the heads of the Hebrews and exclaimed: “Either you accept My Law, or I drop the mountain on top of you.” Faced with this situation, the Hebrews had no choice but to accept God’s word.

Apparently, the people were willing to accept the Torah shebichtav, the Written Torah from the very beginning, as attested by the expression Na’ase venishma. The reluctance of the Hebrews, symbolized by Mount Sinai above their heads, referred to the Torah shebealpe, the Oral Torah that adds countless additional restrictions to those contained in the written text. Indeed, the first centuries after the conquest of the Promised Land and the period of the first Beit HaMikdash(Temple of Jerusalem) bear witness to the deviations of the Hebrew people from the principles of the Oral Torah

Why was this House of God destroyed? According to the Talmud (Oral Law), the destruction occurred due to the presence of cults outside of monotheism, even within the sacred precinct. The lack of commitment to the Oral Law allowed idolatrous influences to impose themselves on the people. 

The significance of the events leading up to the celebration of Purim, which according to the Hebrew calendar usually coincides with the time of year when these Torah chapters are read, includes, first, the salvation of the people from Haman’s designs. However, it is worth noting the decision of the collective reflected in the expression “Kiyemu Vekiblu” of Megillat Ester, the willingness to renew the covenant between the people and God, the firm acceptance of the Hebrew people of the provisions of the Oral Law. 

The events of Purim precede the rebuilding of the Second BeitHaMikdash which was distinguished by the deepening of the monotheistic ideal among the people. Why was the Second BeitHaMikdash destroyed? This time, the problem did not center on the relationship between man and God, idolatry had been successfully banished. Man’s relationship with his neighbor was the reason for the national tragedy. Envy and greed, gratuitous enmity between men caused the destruction of the BeitHaMikdash, an event that was the prelude to the millennia-long exile from the Promised Land. It was apparently easier to comply with the precepts Bein Adam laMakom, the strengthening of responsibility before the Creator. Mutual respect, loyalty and solidarity with others, Bein Adam laChavero, turned out to be the greatest challenge. 

From a certain point of view, the purpose of man’s creation was to introduce the ingredient of holiness into the world, a fact that points toward a closer relationship with the Creator. But at the same time, there is the opinion that the intention of the Mitsvotis to create feelings of nobility and loyalty in one’s relationship with other human beings.

MITZVAH: ORDINANCE OF THE TORAH IN THIS PARSHA

CONTAINS 4  POSITIVE MITSVOT AND 5 PROHIBITIONS

105. Exodus 30:13 Give annually half a shekel (coin)

106. Exodus 30:19-20 Washing Your Hands and Feet When Serving in the Temple

107. Exodus 30:25 To make anointing oil

108 ​Exodus 30:32 A person who is not authorized must not pour anointing oil on himself

109 ​Exodus 30:32 Do not make anointing oil that has not been authorized according to the formula

110. Exodus 30:37 Do not make incense that has not been authorized according to the formula

111. Exodus 34:12,15 Neither eat nor drink of the offering for an idol

112. Exodus 34:21 Allow the earth to rest in the year of Shemitah (seventh year)

113. Exodus 34:25 Do not eat meat and milk that have been cooked together

TETSAVÉ

ÉXODO XXVII:20-XXX:10

SIGNIFICADO DE LAS VESTIMENTAS

Los capítulos anteriores describieron cuáles fueron los materiales necesarios para la construcción del Mishkán y la elaboración de los elementos que serían ubicados y utilizados en su interior. Ahora, la Torá enumera las diferentes vestimentas que portarán Aharón, el Kohén Gadol, y los otros Kohanim durante el ejercicio de sus funciones dentro del Mishkán. Aunque las cualidades interiores de la persona son determinantes, el texto sagrado hace hincapié en la ropa externa, tal vez como el símbolo de la autoridad que representa. Incluso, en la actualidad, el uniforme del policía es su distintivo, mientras que la corona y el cetro son el símbolo de la autoridad de un monarca. 

La narrativa bíblica menciona que Dios hizo vestimentas para la primera pareja después de que comieran el fruto del árbol prohibido. Se puede asumir que, inicialmente, el ser humano poseía características intrínsecas, intelectuales y espirituales, que lo diferenciaban del resto de las criaturas. Pero, después de desobedecer el único instructivo Divino que había recibido, el ser humano demostró la fragilidad de su intelecto y, por ello requería un distintivo superficial que lo separara del mundo animal. En efecto, el hombre es la única criatura que utiliza ropa externa. 

La diferenciación original que consistió probablemente en la capacidad humana de concebir a Dios como el Creador del universo, le impuso una conducta ética con la cual demostraría su disposición consciente de servir a Dios. Esta diferencia del resto de las criaturas quedó anulada, o al menos minimizada, por la desobediencia de Adam y Javá. El incumplimiento del instructivo Divino forzó la utilización de un símbolo externo para distinguir a la pareja del resto de las criaturas. 

En el caso de Nóaj, el gran sobreviviente del Diluvio también sale a relucir la ropa que debe cubrir el cuerpo humano. Ebrio por haber bebido demasiado vino, Nóaj es visto en su desnudez, o tal vez sodomizado por su hijo Kenaán. Al enterarse de la afrenta, sus otros hijos, Shem y Yéfet, cubren con una sábana el cuerpo del anciano padre. 

En otro episodio bíblico, el distintivo que recibe del padre Yaacov es una túnica de muchos colores que, a su vez, produce el celo de sus hermanos y finalmente conduce a la venta de Yosef, al exilio egipcio de toda la familia. Esta deferencia que recibió es repetida por Yosef después de revelar su identidad a los hermanos que habían acudido a comprar alimentos en Egipto, cuando le entrega 5 nuevos juegos diferentes de ropa real a Binyamín, su hermano de padre y madre. 

Incluso el pueblo tenía la obligación de colocar Tsitsit en las cuatro esquinas de su ropa, elementos que debían recordarles su relación con Dios, la obligación de vivir de acuerdo con los instructivos de las Mitsvot. Debían abstenerse de portar Sha’atnez, vestimentas elaboradas de una combinación de lino y lana y, según una tradición mencionada en el Talmud, cubrir sus cabezas con un gorro, una kipá. Los Tefilín, las filacterias son tal vez el símbolo externo de mayor relevancia, el “ot”, la “señal” que debía recordar al hebreo que el intelecto, el sentimiento y la fuerza física decisiva, deben estar al servicio de Dios. 

La Torá no menciona si Moshé portaba alguna vestimenta especial. Tal vez la espiritualidad que había alcanzado el gran maestro del pueblo hebreo hacía innecesario un elemento externo, porque Moshé fue el Adón Haneviim, el “Señor de todos los Profetas” que había experimentado el mayor acercamiento a Dios. Mientras que otros profetas sentían la presencia de Dios durante el sueño o en una visión imperfecta, Moshé hablaba con Dios panim el panim, “cara a cara”, la imagen literaria que destaca la relación especial que este gran líder mantuvo con la Divinidad. Ki karán or panav, el resplandor de su cara daba testimonio de esta íntima relación con el Creador.

Por lo antedicho, el ropaje especial de los Kohanim continúa con una antigua tradición. Aunque servía para diferenciara los Kohanim del resto del colectivo, tal vez su propósito fundamental era que los Kohanim tomaran conciencia de su vocación, una tarea fundamental que incluía la representación del pueblo durante el servicio de los Korbanot. Aunque en el día más sagrado, Yom Kipur, tenía que implorar por el perdón de sus errores personales, no podía concluir el servicio sin pedir perdón por el colectivo, por Am Israel.

MITSVÁ: ORDENANZA DE LA TORÁ EN ESTA PARSHÁ

CONTIENE 4 MITSVOT POSITIVAS Y 3 PROHIBICIONES

98.  Éxodo 27:20 Preparar las luminarias de la Menorá(candelabro)

99. Éxodo 27:41 Los Kohanim (sacerdotes) deben prendas especiales

100. Éxodo 28:28 No debe separarse el pectoral (Joshen) del delantal (Efod

101. Éxodo 28:32 No desgarrar el delantal (Efod)

102. Éxodo 29:33 Comer la carne de la ofrenda de expiación (Jatat) y de la ofrenda de culpa (Asham)

103. Éxodo 30:7 Quemar el incienso

104. Éxodo 30:9 No quemar incienso o ofrendar sacrificios en el Altar de Oro (Mizbéaj Hazahav)

TETSAVE

EXODUS XXVII:20-XXX:10

MEANING OF THE GARMENTS

The previous chapters described what were the materials necessary for the construction of the Mishkan (Tabernacle)and the elaboration of the elements that would be located and used inside. Now, the Torah (Pentateuch) lists the different garments that Aaron, the Kohen Gadol (High Priest), and the other Kohanim (Priests) during the exercise of their functions within the Mishkan. Although the inner qualities of the person are determinant, the sacred text emphasizes the outer clothing, perhaps as the symbol of the authority it represents. Even today, the policeman’s uniform is his badge, while the crown and scepter are the symbol of a monarch’s authority. 

The biblical narrative mentions that God made garments for the first couple after they ate the fruit of the forbidden tree. It can be assumed that, initially, the human being possessed intrinsic, intellectual and spiritual characteristics, which differentiated him from the rest of the creatures. But, after disobeying the only Divine instruction he had received, the human being demonstrated the fragility of his intellect and, therefore, required a superficial distinctive that separated him from the animal world. In fact, man is the only creature that wears external clothing.

The original differentiation, which probably consisted in the human capacity to conceive of God as the Creator of the universe, imposed on him an ethical conduct by which he would demonstrate his conscious willingness to serve God. This difference from the rest of the creatures was nullified, or at least minimized, by the disobedience of Adam and Chavah (Eve). The failure to comply with the Divine instructions forced the use of an external symbol to distinguish the couple from the rest of the creatures. 

In the case of Noah, the great survivor of the Flood also brings out the clothing that should cover the human body. Drunk from drinking too much wine, Noah is seen in his nakedness, orperhaps sodomized by his son Kenaan. Upon hearing of the affront, his other sons, Shem and Yefet, cover the body of the elderly father with a sheet. 

In another biblical episode, the badge he receives from fatherYaakov (Jacob) is a tunic of many colors which, in turn, produces the zeal of his brothers and finally leads to the sale of Yosef (Jospeh), to the Egyptian exile of the entire family. This deference he received is repeated by Yosef after revealing his identity to the brothers who had come to buy food in Egypt, when he gives 5 new different sets of royal clothes to Binyamin(Benajamin), his brother of father and mother. 

Even the people were obliged to place Tsitsit on the four corners of their clothing, items that were to remind them of their relationship with God, the obligation to live according to the instructions of the Mitsvot (religious instructions). They were to refrain from wearing Sha’atnez, garments made of a combination of linen and wool and, according to a tradition mentioned in the Talmud (Oral Law) to cover their heads with a cap, a kippah. The tefillin, the phylacteries are perhaps the most relevant external symbol, the “ot“, the “sign” that was to remind the Hebrew that the intellect, the feeling and the decisive physical force must be at the service of God. 

The Torah does not mention whether Moshe (Moses) wore any special clothing. Perhaps the spirituality that the great teacher of the Hebrew people had attained made an external element unnecessary, because Moshe was the Adon Haneviim, the “Lord of all the Prophets” who had experienced the closest approach to God. While other prophets felt God’s presence during sleep or in an imperfect vision, Moshe spoke to God Panim el panim, “face to face,” the literary image that highlights the special relationship this great leader had with the Divine. Ki karan or panav, the radiance of his face bore witness to this intimate relationship with the Creator.

Therefore, the special clothing of the Kohanim continues an ancient tradition. While it served to differentiate the Kohanimfrom the rest of the collective, perhaps its primary purpose was to make the Kohanim aware of their calling, a fundamental task that included representing the people during the Korbanot(sacrifice) service. Although on the holiest day, Yom Kippur(Day of Atonement), he had to implore forgiveness for his personal mistakes, he could not conclude the service without asking forgiveness for the collective, for Am Yisrael.

MITZVAH: ORDINANCE OF THE TORAH IN THIS PARSHA

CONTAINS 4  POSITIVE MITSVOT AND 3 PROHIBITIONS

98. Exodus 27:20 Prepare the Menorah Lampstands  

99. Exodus 27:41 The Kohanim (priests) owe special garments

100. Exodus 28:28 The breastplate (Choshen) must not be separated from the apron (Ephod

101. Exodus 28:32 Do not tear the apron (Ephod)

102. Exodus 29:33 Eating the flesh of the sin offering (Chatat) and the guilt offering (Asham)

103. Exodus 30:7 Burn the incense

104. Exodus 30:9 Do not burn incense or offer sacrifices on the Golden Altar (Mizbeach Hazahav)